El fin último del hombre y el uso de las creaturas

Época II Año 13 Número 3 Mayo-Junio 2015
La lectio está cerrada. Ha comenzado la disputatio.
Lectio

Las palabras del que enseña –verba doctoris- son causa más próxima de la ciencia que las cosas sensibles que existen fuera del alma (Tomás de Aquino, De Veritate q.11, a.1 ad 11).

La lectio es la primera parte del Studium bimestral de e-aquinas. Tiene lugar durante el primer mes del Studium.

Consiste en la lectura y comentario de textos de Santo Tomás de Aquino o de otros maestros. Primero, se proponen textos (verba doctoris) que iluminen el tema de estudio. Segundo, se comentan (commentarium) los textos propuestos.

Verba Doctoris

  • Tomás de Aquino, Suma contra gentiles III, 37, n. 7

    A esto parece, entonces, que se ordenan como al fin las restantes operaciones humanas. Pues para la perfección de la contemplación se requiere la incolumnidad del cuerpo, al cual se ordenan todas las realidades artificiales que resultan necesarias para la vida. También se requiere el sosiego de las pasiones perturbadas, a lo que se llega por las virtudes morales y la prudencia, y el sosiego de las cosas exteriores que perturban, a lo que se ordena todo el régimen de la vida civil. De este modo, si se considera adecuadamente, todos los oficios humanos parece que se ordenan a los que contemplan la verdad.

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    (Publicado por Alfredo Germán Masserdotti el 4 de Mayo de 2015)

    Commentaria (8)

  • Tomás de Aquino, Suma de Teología I-II, q. 2, a. 1, ad 3

    El deseo de riquezas naturales no es infinito, porque las necesidades de la naturaleza tienen un límite. Pero sí es infinito el deseo de riquezas artificiales, porque es esclavo de una concupiscencia desordenada, que nunca se sacia, como nota el Filósofo en I Polit. Sin embargo, el deseo de riquezas y el deseo del bien supremo son distintos, porque cuanto más perfectamente se posee el bien sumo, tanto más se le ama y se desprecian las demás cosas. Por eso dice Eclo 24,29: Los que me comen quedan aún con hambre de mí. Pero con el deseo de riquezas o de cualquier otro bien temporal ocurre lo contrario: cuando ya se tienen, se desprecian y se desean otras cosas, como manifiesta Jn 4,13, cuando el Señor dice: Quien bebe de esta agua,refiriéndose a los bienes temporales, volverá a tener sed. Y precisamente porque su insuficiencia se advierte mejor cuando se poseen. Por lo tanto, esto mismo muestra su imperfección y que el bien sumo no consiste en ellos

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    (Publicado por Alfredo Germán Masserdotti el 19 de Mayo de 2015)

    Commentaria (0)



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