Del orden del universo

Época II Año 6 Número 1 Enero - Febrero 2008
La lectio está cerrada. Ha comenzado la disputatio.
Lectio

Las palabras del que enseña –verba doctoris- son causa más próxima de la ciencia que las cosas sensibles que existen fuera del alma (Tomás de Aquino, De Veritate q.11, a.1 ad 11).

La lectio es la primera parte del Studium bimestral de e-aquinas. Tiene lugar durante el primer mes del Studium.

Consiste en la lectura y comentario de textos de Santo Tomás de Aquino o de otros maestros. Primero, se proponen textos (verba doctoris) que iluminen el tema de estudio. Segundo, se comentan (commentarium) los textos propuestos.

Verba Doctoris

  • Aristóteles, Metafísica XII, 10, 1075 a 11-22

    Se debe investigar también de cuál de estas dos maneras está el Bien o el Sumo Bien en la naturaleza del universo: ¿cómo algo separado e independiente, o como el orden? ¿O de ambas maneras, como en un ejército? Aquí, en efecto, el bien es el orden y el general, y más éste; pues no existe ésta gracias al orden, sino el orden gracias a éste. Todas las cosas están coordinadas de algún modo, pero no igualmente, los peces, las aves y las plantas; y no es como si las unas no tuvieran relación con las otras, sino que tienen alguna, pues todas las cosas están coordinadas hacia una. Pero del mismo modo que en una casa a los libres no corresponde hacer lo que va aconteciendo, sino que todas las cosas o la mayoría están ordenadas, así a los siervos y a los animales corresponde poco hacer lo que está ordenado a lo común mas mucho lo que va aconteciendo. Enlace a texto original

    (Publicado por Enrique Martínez el 27 de enero de 2008)

    Commentaria (7)

  • Tomás de Aquino, Summa Theologiae I, q.47, a.1 in c

    La diversificación y la multitud de las cosas provienen de la intención del primer agente, que es Dios. Pues produjo las cosas en su ser por su bondad, que comunicó a las criaturas, y para representarlas en ellas. Y como quiera que esta bondad no pudiera ser representada correctamente por una sola criatura, produjo muchas y diversas a fin de que lo que faltaba a cada una para representar la bondad divina fuera suplido por las otras. Enlace a texto original

    (Publicado por Enrique Martínez el 27 de enero de 2008)

    Commentaria (2)

  • Plinio Corrêa de Oliveira, Revolução e Contra-Revolução, Parte I, Cap. VII

    Santo Tomás ensina[1] que a diversidade das criaturas e seu escalonamento hierárquico são um bem em si, pois assim melhor resplandecem na criação as perfeições do Criador. E diz que tanto entre os Anjos[2] quanto entre os homens, no Paraíso Terrestre como nesta terra de exílio[3], a Providência instituiu a desigualdade. Por isso, um universo de criaturas iguais seria um mundo em que se teria eliminado em toda a medida do possível a semelhança entre criaturas e Criador. Odiar, em princípio, toda e qualquer desigualdade é, pois, colocar-se metafisicamente contra os melhores elementos de semelhança entre o Criador e a criação, é odiar a Deus.
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    [1] Cfr. Contra os Gentios, II, 45; Suma Teológica, I, q. 47, a. 2.
    [2] Cfr. Suma Teológica, I, q. 50, a. 4.
    [3] Cfr. op. cit., I, q. 96, a. 3 e 4. Enlace a texto original

    (Publicado por Edson Carlos de Oliveira el 27 de enero de 2008)

    Commentaria (2)

  • Eudaldo Forment, Id a Tomas, cap. 22, pag. 52

    Sobre la primera conclusión del carácter natural de la libertad, explica Santo Tomás en la Suma Teológica: «Hay entes que obran sin juicio previo alguno; por ejemplo, una piedra que cae y cuantos entes carecen de conocimiento. Otros obran con un juicio previo, pero no libre; así los animales. La oveja que ve venir al lobo, juzga que debe huir de él; pero con un juicio natural y no libre, puesto que no juzga por comparación, sino por instinto natural. De igual manera, son todos los juicios de los animales. El hombre, en cambio, obra con juicio, puesto que por su facultad cognoscitiva juzga sobre lo que debe evitar o procurarse; y como este juicio no proviene del instinto natural ante un caso práctico concreto, sino de una comparación hecha por la razón, síguese que obra con un juicio libre, pudiendo decidirse por distintas cosas».
    Lo prueba con el siguiente argumento:
    «Cuando se trata de lo contingente, la razón puede tomar direcciones contrarias, como se comprueba en los silogismos dialécticos y en las argumentaciones de la retórica. Ahora bien, las acciones particulares son contingentes, y, por tanto, el juicio de la razón sobre ellas puede seguir direcciones diversas, no estando determinado en una sola dirección. Luego, es necesario que el hombre posea libre albedrío, por lo mismo que es racional» (STh I, 83, 1 in c.). Enlace a texto original

    (Publicado por Rodrigo Castillo el 28 de enero de 2008)

    Commentaria (2)

  • Tomás de Aquino, Sententia Libri Ethicorum, l. I, lc. 1, n. 1

    "Invenitur autem duplex ordo in rebus. Unus quidem partium alicuius totius seu alicuius multitudinis adinvicem, sicut partes domus ad invicem ordinantur; alius autem est ordo rerum in finem. Et hic ordo est principalior, quam primus. Nam, ut Philosophus dicit in XI [debería decir XII] Metaphysicae, ordo partium exercitus adinvicem, est propter ordinem totius exercitus ad ducem"

    Este texto me parece particularmente interesante porque la noción de orden no se limita a la disposición de las partes en un todo, sino a la coordinación de muchos (en nuestro caso, todas las cosas del universo) en vista de un fin. Se indica de este modo que el orden al fin es más fundamental que el orden de las partes. Enlace a texto original

    (Publicado por Jesús Villagrasa Lasaga el 29 de enero de 2008)

    Commentaria (2)

  • Tomás de Aquino, Summa Theologiae I, q.103, a.2 in c.

    Como el fin responde al principio, no se puede ignorar, conocido su principio, cuál es el fin de las cosas. Así pues, al ser el principio de las cosas algo extrínseco a todo el universo, es decir Dios, como quedó demostrado, es necesario que el fin de las cosas sea también algún bien extrínseco. Y esto nos lo muestra la razón. Es evidente que el bien tiene razón de fin; y así el fin particular de alguna cosa es cierto bien particular, y también que el fin universal de todas las cosas es cierto bien universal. Mas el bien universal es lo que es por sí y por su esencia bueno, esto es, la misma esencia de la bondad; en tanto que el bien particular es lo participativamente bueno. Y es evidente que en toda la universalidad de las creaturas nada hay bueno que no sea por participación. Luego aquel bien que es fin de todo el universo debe ser extrínseco a todo el universo. Enlace a texto original

    (Publicado por Enrique Martínez el 7 de febrero de 2008)

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