Metafísica del bien y del mal tiene su remoto origen en unas conversaciones filosóficas sostenidas en Roma, en el año 1971, por un pequeño grupo de profesores universitarios de varios países de Europa, entre los que se encontraban Cornelio Fabro, Augusto del Noce y el autor del libro, Carlos Cardona. Habían decidido reunirse una vez al mes para estudiar la Quaestio disputata De Malo de Santo Tomás de Aquino, buscando en esa magistral aunque inacabada obra del Doctor Universal unos elementos de comprensión metafísica del mal, también en las formas agresivas y dolorosas que el mal presenta a la conciencia humana y cristiana de nuestros días. Los textos analizados y las intervenciones de los respectivos ponentes suscitaron en el profesor Carlos Cardona el proyecto de preparar un libro sobre el tema del mal. Éste debía ir precedido por el de su contrario, el bien, del que el mal no es más que una privación. Y esto, a su vez, exigía remontarse al estudio de los grandes temas que configuran el bien: la acción, la relación a Dios, la persona, la libertad, el amor y el orden moral. El resultado fue Metafísica del bien y del mal, una obra rigurosamente filosófica, y no teológica. El autor reconoce que su interpretación metafísica de estos temas responde a lo mejor del pensamiento de Tomás de Aquino, aunque con desarrollos muy personales. El libro se publicó en 1987, seis años antes del fallecimiento de su autor. Veinte años después sigue siendo una obra de referencia.