Del hilemorfismo

Época II Año 6 Número 4 Julio - Agosto 2008
La lectio está cerrada. Ha comenzado la disputatio.
Lectio

Las palabras del que enseña –verba doctoris- son causa más próxima de la ciencia que las cosas sensibles que existen fuera del alma (Tomás de Aquino, De Veritate q.11, a.1 ad 11).

La lectio es la primera parte del Studium bimestral de e-aquinas. Tiene lugar durante el primer mes del Studium.

Consiste en la lectura y comentario de textos de Santo Tomás de Aquino o de otros maestros. Primero, se proponen textos (verba doctoris) que iluminen el tema de estudio. Segundo, se comentan (commentarium) los textos propuestos.

Verba Doctoris

  • Aristóteles, De las partes de los animales, c.1

    “Pero si los hombres y los animales y sus varias partes son fenómenos naturales, entonces el filósofo naturalista debe considerar no sólo las substancias primarias de que están hechos, sino también la carne, el hueso, la sangre y todas las demás partes homogéneas; y no sólo éstas, sino asimismo las heterogéneas, como la cara, la mano, el pie; y debe examinar la manera cómo cada una de ellas llega a ser lo que es, y en virtud de qué fuerza. Porque indicar las substancias primas de las que se formó el animal, afirmar, v. gr., que está hecho de fuego o tierra, es tan insuficiente como afirmar lo mismo refiriéndose a una cama o cosa parecida. Porque no debemos satisfacernos con decir que la cama es de bronce o de madera o sea lo que fuere, sino que hay que procurar describir su objeto o manera de estar compuesto con preferencia al material; o, si se tratase del material, sería de todas maneras concretándonos a su materia y forma. Porque una cama es tal o cual forma que toma ésta o aquella materia, o tal o cual materia con ésta o aquella forma; de manera que su forma y estructura deben ir incluidas en nuestra descripción. Porque la naturaleza formal tiene más importancia que la naturaleza material”.

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    (Publicado por Mario Caponnetto el 2 de Julio de 2008)

    Commentaria (29)

  • Tomás de Aquino, Los principios de la naturaleza, cap.1

    1. Observa que algo puede ser, aunque todavía no sea, y que algo ya es. Aquello que puede ser, se dice que es en potencia; aquello que ya es, se dice que es en acto. Pero el ser es doble, esto es, el ser esencial de una realidad o ser substancial, como por ejemplo ser hombre, y esto es ser a secas; y el otro es el ser accidental, como por ejemplo que un hombre sea blanco, y esto es ser algo o según algo. Respecto de uno y otro ser, hay algo que es en potencia: en efecto, hay algo que es en potencia para ser hombre, como el esperma y la sangre menstrual; hay algo que es en potencia para ser blanco, como el hombre. Tanto aquello que es en potencia respecto del ser substancial, cuanto aquello que es en potencia respecto del ser accidental, puede ser llamado materia: como el esperma puede ser llamado materia del hombre, y el hombre materia de la blancura; pero difieren en que la materia que es en potencia respecto del ser substancial, se llama materia a partir de la cual y la que es en potencia respecto del ser accidental, se llama materia en la cual.

    2. Asimismo, hablando con propiedad, lo que es en potencia respecto del ser accidental, se llama sujeto; en cambio, lo que es en potencia respecto del ser substancial, se llama propiamente materia. Ahora bien, un signo de que aquello que es en potencia respecto del ser accidental se llame sujeto, es que se dice que los accidentes son en un sujeto, y no que la forma substancial sea en un sujeto. Y según esto la materia difiere del sujeto porque el sujeto es lo que no tiene el ser a partir de aquello que le sobreviene, sino que tiene por sí un ser completo, así como el hombre no tiene el ser a partir de la blancura; la materia, en cambio, tiene el ser a partir de aquello que le sobreviene, porque de suyo tiene un ser incompleto, o más bien no tiene ningún ser, como dice el Comentador sobre el segundo libro Sobre el Alma. Por lo que, hablando pura y simplemente, la forma da el ser a la materia; mas el accidente no da el ser al sujeto, sino el sujeto al accidente, aunque a veces uno sea tomado por el otro, a saber, la materia por el sujeto, y a la inversa.

    3. Ahora bien, así como todo lo que es en potencia puede ser llamado materia, del mismo modo todo aquello a partir de lo cual algo tiene ser, cualquiera sea el ser, ora substancial, ora accidental, puede ser llamado forma: así como el hombre, puesto que es blanco en potencia, llega a ser blanco en acto por la blancura, y el esperma, puesto que es hombre en potencia, llega a ser hombre en acto por el alma. Y porque la forma hace ser en acto, se dice que la forma es acto; ahora bien, lo que hace ser en acto a un ser substancial, es la forma substancial, y lo que hace ser en acto a un ser accidental, se llama forma accidental.

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    (Publicado por Mario Caponnetto el 2 de Julio de 2008)

    Commentaria (22)

  • Aristóteles, Metafísica VI, 2 [1026b25-1027a30]

    Entre los seres hay unos que permanecen en el mismo estado siempre y necesariamente, no a consecuencia de esa necesidad que equivale a la violencia, sino de la que se define diciendo que es la imposibilidad de ser de otra manera; mientras que los otros no permanecen necesariamente, ni siempre, ni de ordinario: he aquí el principio, la causa del ser accidental. Lo que no subsiste, ni siempre, ni en la mayoría de los casos, es lo que llamamos accidente. Hace gran frío y viento en la canícula, y decimos que es accidental; y nos servimos de otras expresiones, cuando hace calor y sequedad. Esto último es lo que sucede siempre, o al menos ordinariamente, mientras que lo primero es accidental. Es un accidente que el hombre sea blanco, porque no lo es siempre, ni ordinariamente; pero no es accidental el ser animal. Que el arquitecto produzca la salud no deja de ser un accidente, porque no es propio de la naturaleza del arquitecto producir la salud, sino de la del médico, y es un accidente que el arquitecto sea médico. Aun cuando el cocinero sólo atienda a satisfacer el gusto, puede suceder que sus viandas sean útiles a la salud; pero este resultado no proviene del arte culinario, y así decimos que es un resultado accidental: el cocinero llega a veces a conseguir este resultado, pero no absolutamente. Hay seres que son producto de ciertas potencias: los accidentes, al contrario, no son productos de un arte, ni de ninguna potencia determinada. Lo que existe o deviene accidentalmente, no puede tener sino una causa accidental. No hay necesidad ni eternidad en todo lo que existe o deviene: las más de las cosas no existen sino frecuentemente; es preciso, pues, que haya un ser accidental. Y así, lo blanco no es músico, ni siempre, ni ordinariamente. Esto se verifica algunas veces, y esto es un accidente, porque de otro modo todo sería necesario. De suerte que la causa de lo accidental es la materia, en tanto que es susceptible de ser otra de lo que es ordinariamente.

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    (Publicado por Alejandro Clausse el 28 de Julio de 2008)

    Commentaria (2)

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