La disputa (disputatio) del maestro induce al intelecto a la verdad a la que tiende
(Tomás de Aquino, Quodlibet IV q.9, a.3 in c).
La disputatio es la segunda parte del Studium bimestral de e-aquinas. Tiene lugar durante el segundo mes del Studium. Consiste en la discusión en torno a cuestiones relacionadas con el tema de estudio. Primero, se plantean cuestiones (quaestio) y luego se les da respuesta (responsio).
Finalmente, el moderador concluye (determinatio) el tema estudiado.
Tras la lectio, inciamos la disputatio. Partiendo de las intervenciones realizadas propongo una primera cuestión a disputar: ¿Es adecuada la definición del viviente como la sustancia que obra por sí misma?
Propongo igualmente una segunda cuestión a disputar, que nos ayudaría a caracterizar la vida racional: ¿Es adecuada la distinción de diferentes grados de vida según que el viviente se mueva más por sí mismo? ¿Y según la mayor intimidad en lo emanado por el viviente?
Estimados amigos:
En la consideración de la vida como automovimiento, desde el primer momento me pareció un punto de vista desde los efectos, como cuando Santo Tomás dice que pulchra sunt quae visa placent. Creo de buena fe que lo metafísico ha de ser más profundo. El planteamiento que someto a la consideración de los amigos del foro es: ¿Qué puede desprenderse, relativo al tema, de lo que Santo Tomás dice de la actividad más elevada, ergo más cercana a Dios, (que es la Vida y no se mueve) nuestro entender? En C.G. II, 96, in fine, dice: “Los inteligibles en acto son sin lugar, y también son sin tiempo”. Y en el mismo lugar dice también “En la composición y división, nuestro intelecto siempre añade tiempo… pero no entendiendo aquello que es”.
Esta instantaneidad ¿sitúa la manifestación más importante de nuestro ser, por tanto más vital, fuera del tiempo, por tanto fuera del movimiento?
Un saludo cordial para todos. Hug