De la soberbia

Época II Año 6 Número 6 Noviembre - Diciembre 2008
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Verba Doctoris

La soberbia recibe este nombre del hecho de que alguien, por su voluntad, aspira a algo que está sobre sus posibilidades. Por eso dice San Isidoro en sus Etymolog. : Se la llama soberbia porque quiere aparentar más de lo que es, y a quien desea sobrepasar lo que es, soberbio. Y es propio de la recta razón el que la voluntad de cada cual busque lo que le es proporcionado. Por eso es claro que la soberbia lleva consigo algo que se opone a la recta razón, y esto constituye pecado, ya que, según Dionisio en De Div. Nom., el mal del alma consiste en apartarse de la recta razón. Es, pues, evidente que la soberbia es pecado.

Commentaria

  • Como decía San Bernardo: "El desconocimiento propio genera soberbia, pero el desconocimiento de Dios genera deseperación".

    Como decia San Agustín: "La soberbia no es grandeza sino hinchazón; y lo que está hinchado parece grande pero no está sano".

    La soberbia creo que es un mal que ha existido siempre en toda la historia de la humanidad, pero no por todos, sino por una parte de ellos. El que es soberbio se engaña a si mismo creyendo lo que no es. San Bernardo en las obras que ha editado la BAC, en su primer libro hace una muy buena referencia a la soberbia. Tengo que ir a mi bibliotaca para exponeroslo, pues no me lo se de memoria.

    Publicado por Gregorio Jesús Román Ramírez el 11 de Noviembre de 2008
  • Ahora que se habla tanto de lo bien que van los sentimientos positivos, podemos ver el mal, que es ausencia de bondad, como cargas negativas que hacen daño, y la primera de ella la soberbia: ella, con los otros vicios, son expresiones del egoísmo, de la ausencia del amor. El mal genera sentimientos negativos, y el amor positivos. El mal produce un desorden interior, y el bien una armonía que da paz y felicidad. Es el corazón, núcleo íntimo del hombre donde éste toma sus decisiones, lo que marca la categoría de una persona, su plenitud, que se manifiesta en las virtudes, opuestas a los vicios, como la solidaridad, la fraternidad, etc. En cambio, las frustraciones, resentimientos y todo tipo de amarguras son causados por la ausencia de este amor de corazón, orientado hacia Dios y los demás. Las pasiones incontroladas desencadenan pulsiones instintivas y dependencias. Hay que educar toda pasión para que –integrándola en la interioridad– nos ayuden a tener un corazón bueno, a base de acciones buenas que se convierten en virtudes. Así, las tendencias hacia el bien, la verdad y la belleza van dominando todo lo que hacemos, va creciendo en nosotros un anhelo de sublimidad, de cosas grandes, y el deseo básico de amar y ser amado se va purificando de adherencias egoístas que hacen daño. La nostalgia de no tenerlo aún todo se va transformando en plenitud de tenerlo todo en la esperanza. La pena causada por la limitación de la realidad (limitaciones físicas o psicológicas, mal de la naturaleza y maldad humana) se vuelve entrega, servicio, y la certeza de que todo mal no sería permitido por Dios si no fuera porque de ello puede sacar –por caminos a nosotros desconocidos todavía– un bien más alto: surge de ahí una confianza muy grande en la vida, que ponemos no en nuestras fuerzas o en el destino, sino en algo mucho más alto, que es el amor de Dios y la confianza en que nos salvará. Todo esto es "estar en la verdad", a lo que santa Teresa llamaba humildad.

    Publicado por Llucià Pou Sabaté el 18 de Noviembre de 2008
  • Estimados amigos:

    Siguiendo la senda de San Isidoro en las ETIMOLOGÍAS, Santo Tomás define la soberbia del siguiente modo: “superbus dictus est quia super vult videri quam est, qui enim vult supergredi quod est, superbus est”; es decir, el soberbio es alguien que quiere parecer más de lo que es y sobresalir por encima de lo que él es; y esto contradice a la recta razón que consiste en que la voluntad de cada cual busque aquello que le es proporcionado.

    Pero, ¿qué es lo que sobrepasa al soberbio y que está por encima de lo que él es? ¿Qué es lo que la voluntad del soberbio desea que, contrariando la recta razón, le es desproporcionado? A mi juicio, creo que el soberbio no sólo se ama a sí mismo en demasía y desordenadamente, sino que, en su locura, quiere ser Dios, esto es, más que hombre y ponerse en el lugar de Dios. En esto, según veo, reside la radical perversidad de este pecado.

    En este mismo artículo 1 de la cuestión 162 de la Secunda Secundae, leemos la siguiente objeción:

    “2. Además, apetecer la divina semejanza no es pecado pues es lo que naturalmente apetece cualquier creatura y en ello consiste lo mejor de ella; y esto conviene principalmente a la creatura racional que ha sido hecha a imagen y semejanza de Dios. Pero, como se dice en el Libro de las Sentencias de Próspero, la soberbia es el amor de la propia excelencia por la que el hombre se asemeja a Dios que es excelentísimo. Por eso, dice Agustín, en Confesiones, Libro II, c 6, 13: «la soberbia imita la excelencia, mientras sólo Tu eres el único Dios, excelso sobre todas las cosas». Luego, la soberbia no es pecado” [2. Praeterea, appetere divinam similitudinem non est peccatum, hoc enim naturaliter appetit quaelibet creatura, et in hoc optimum eius consistit. Et praecipue hoc convenit rationali creaturae, quae facta est ad imaginem et similitudinem Dei. Sed sicut dicitur in libro sententiarum prosperi, superbia est amor propriae excellentiae, per quam homo Deo similatur, qui est excellentissimus, unde dicit Augustinus, in II Confess., superbia celsitudinem imitatur, cum tu sis unus super omnia Deus excelsus. Ergo superbia non est peccatum]. ”.

    A lo que se responde:

    “A lo segundo se ha de decir que la razón es la ordenadora de todas las cosas que el hombre naturalmente apetece, y, de este modo, si alguno se aleja de la regla de la razón, sea en más o en menos, ese apetito será vicioso como se evidencia con el alimento que es naturalmente deseado. Pero la soberbia apetece la excelencia excediendo la recta razón. Por eso, Agustín, en la Ciudad de Dios, Libro XIV, dice que la soberbia es el apetito de una excelencia pervertida. Y es también por lo que, como dice Agustín en La Ciudad de Dios, Libro XIX, 12, 2: «La soberbia imita perversamente a Dios, pues odia la igualdad con los socios en el sometimiento a Dios pero quiere imponer a los socios su dominio en lugar del de Dios»” [Ad secundum dicendum quod eorum quae naturaliter homo appetit, ratio est ordinatrix, et ita, si aliquis a regula rationis recedit, vel in plus vel in minus, erit talis appetitus vitiosus; sicut patet de appetitu cibi, qui naturaliter desideratur. Superbia autem appetit excellentiam in excessu ad rationem rectam, unde Augustinus dicit, in XIV de Civ. Dei, quod superbia est perversae celsitudinis appetitus. Et inde est etiam quod, sicut Augustinus dicit, XIX de Civ. Dei, superbia perverse imitatur Deum. Odit namque cum sociis aequalitatem sub illo, sed imponere vult sociis dominationem suam pro illo].

    Este texto del Aquinate apunta a la raíz del hombre contemporáneo que ha levantado este “Regnum hominis” que pretender sustituir el “Regnum Dei”. En vez de la Civitas Dei, la Civitas hominis, en vez del Regnum Christi, un laicismo agresivo, anticristiano que tiraniza a las naciones otrora católicas.

    Insisto en esta proyección social, cultural y política de la soberbia pues me parece que es, al decir de Ortega, “el tema de nuestro tiempo”.

    Tal vez el señor Moderador juzgue oportuno tratar acerca de este punto en la disputatio ya cercana.

    Un cordial saludo.

    Publicado por Mario Caponnetto el 4 de Diciembre de 2008
  • Estimados Amigos: Les hago llegar a todos un fraternal saludo en la Festividad de la Inmaculada Concepción de Nuestra Señora. Ella, que es llamada Sedes Sapientiae guíe y bendiga nuestros trabajos y estudios.

    Oremos, pues, con toda la Iglesia:

    Deus, qui per inmaculatam Vriginis Conceptionem digno Filio tuo habitaculum praeparasti: quaesumus; ut, qui ex morte ejusdem Filii tui praevisa, eum ab omni labe praeservasti, nos quoque mundos ejus intercessione ad te perveniris concedas (Oración coleta de la Misa del día)

    Publicado por Mario Caponnetto el 8 de Diciembre de 2008
  • Asiste razón a Mario al aludir a la proyección social,cutural y política de la soberbia.Las guerras injustas,los odios de la Revolución anti-cristiana,y aun en la vida diaria,a todos aquellos que creen solamente en su perfección y que el mal está totalmente en los otros y no en su corazón.Es eso soberbia,la misma del fariseo que se levantaba,en primera fila,en el Templo,dando gracias "porque no era como el publicano"que en el fondo,postrado,reconocía su falta y su pecado. Gracias por el saludo,que retribuímos,unidos por el manto albiceleste de nuestra Señora,en la fiesta de su Inmaculada Concepción.

    Publicado por Jorge Andregnette el 8 de Diciembre de 2008

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