1. Distinguidísmos, les saludo a cada uno cordialmente desde Chile. Veo que ya se han propuesto algunas cuestiones. Propongo la siguiente además. Dice San Gregorio, en el libro XXXIII de la Moral (C.17) que la “hinchazón de la mente es un obstáculo para la verdad, porque el engreírse ciega” y afirma en el mismo libro ( C.17 )que “Los soberbios perciben ciertos misterios mediante el entendimiento y no pueden experimentar su dulzura; y si saben cómo son, ignoran qué sabor tienen”. Luego, ¿Es posible el conocimiento metafísico (la sabiduría) en el soberbio?
Agradeciendo el cordial saludo del Dr. Klaus Peter. Al parecer San Gregorio confirma mi opinión acerca de que el soberbio es más bien un ignorante. En cuanto a la cuestión que plantea, la respuesta posible la sugiere el propio San Gregorio: es posible que el soberbio conozca materialmente, por así decirlo, la metafísica, pero sin digerir, ni siquiera en el primer paso de la digestión, la salivación. Por tanto se sigue mala asimilación, puede saber metafísica, pero no es metafísico. El “dixit insipiens in corde suo non est Deus” seguramente va por aquí. Un cordial saludo en Sto. Tomás. Dr. Hug
Yo pongo un ejemplo para responder esto (aunque no filosófico) cuando tenemos un dolor o enfermedad gutural, todos los alimentos (por buenos que sean) saben amargos o, en algunas ocasiones a nada. Lo mismo le sucede al soberbio: su soberbia lo ciega y no le deja ver o sentir las gracias que Dios ofrece en la vida diaria. La soberbia es esa enfermedad que evita saborear las gracias divinas.
Felices fiestas.
Queridos amigos: Imposibilitado de intervenir por una molesta enfermedad pulmonar no quiero, sin embargo, dejar pasar la ocasión de enviarles un cordial saludo de Navidad y Año Nuevo.
Un abrazo a todos en el Señor, la Virgen y fray Tomás.
Mario
Si partimos de la base,-tomando lo que con tanta precisión nos expresa San Gregorio en su libro,-esa "hinchazón de la mente"inhibe totalmente la posibilidad de acceder a la sabiduría.No otra cosa vemos en la actualidad,donde,revestidos con una supuesta "ciencia",muchos engreídos y "suficientes"pretenden hablar de todo con "autoridad",aunque no comprobamos otra cosa que un vacío dramático en lo que respecta a sabidurìa verdadera.Lo estamos viendo,como digo,en prensa,en radio,en televisión,en palabras de dirigentes polìticos,etc. La soberbia es mas común de lo que pensamos,en estos tiempos que corren,y por eso es que se rechaza la verdadera sabiduría.Lo que podemos esperar de una situación de tal naturaleza es bastante pobre,ya que ese engreimiento,que produce la "ceguera intelectual para la verdad"hace imposible que esta resplandezca. Y por tanto,andamos a tientas,pues si la "veritatis splendor"no aparece en el horizonte,no otra cosa que frutos mediocres podemos cosechar. Saludos a todos.
Estimado Jorge: Al igual que nunca podemos poseer plenamente la virtud, tampoco es posible poseer plenamente sus opuestos. Desde mi modesto rincón, pobre en todo aunque sea por ancianidad, creo que no se ha de interpretar a San Gregorio con absoluta rigidez. Si el soberbio fuese absolutamente soberbio, me parece entender que no podría pedir ni un café en el bar. Hasta en la soberbia se es mediocre, creo, incluso por la propia soberbia. Por ello creo que el soberbio no está siempre privado de las mociones y gracias actuales que le abran camino hacia la humildad, que como dice nuestra Santa Teresa, es la verdad, que convierte con la bondad. Nadie puede vivir sin verdades de fundamento y por tanto bondades fundmentales. Pero como bibliotecario, veo que se escribe demasiado con pretensiones de originalidad, introduciendo matices y hermeneuticas a la sencillez de los mandamientos y del mandamiento nuevo del Señor. Entonces tiene usted razón, porque así la verdad, que siempre es una y buena y bella, no puede resplandecer, por exceso de ruido. Ruido es ver demasiadas cosas, oir demasiadas cosas, sentir demasiadas cosas, hablar demasiado sobre demasiadas cosas. El demasiado es exceso en la cantidad. Se nos quiere hacer obesos en información, en actos de ocio, en aparentes progresos materiales a intelectuales… El hombre obeso es peor que el hinchado. Este sólo puede ser pedante, ventosear; pero el obeso se ha de someter a dieta. Y usted sabiamente sugiere esta dieta en prensa,en radio,en televisión,en palabras de dirigentes polìticos,etc. Es un grave ploblema, porque la función adquisitiva del entendimiento no puede dar abasto si no ejerce la templanza; entonces esta función se simula que la función reproductiva la ejerce bien, y este es el espacio más abonado para la soberbia; pero todo este trabajo condiciona e impide la auténcica función creativa, cuya meta principal es la consecución del propio fin y por tanto bien, a base de no vivir ningun día realizando rutinas, sino siempre aportando la originalidad que sea posible, realizando al hombre nuevo, lo cual es muy difícil para muchos en las condiciones que usted mismo señala. Sólo nos queda orar, porque sólo ante el Señor dejamos de estar globalizados, pues Él es quien nos tiene en cuenta uno a uno, con divino respeto ante la propia persona. Un cordial saludo en fray Tomás. Hug
Estimado Hug; Gracias por su mensaje,es verdaderamente lo que Ud.dice.La templanza debe imponerse.De ella puede surgir el hombre nuevo.Oremos,la eficacia de la oración nunca nos defraudará en nuestras aspiraciones a lo elevado. Un saludo en Fray Tomás. Jorge