4 - Santo Tomás plantea que los primeros principios de la ciencia teológica son los artículos de fe (a saber el Credo). Por tanto, ¿Hay defecto en la fe del teólogo que en sus argumentaciones llega a conclusiones contrarias a dichos principios y se mantiene en ellas?
Estimados Amigos: En referencia a la cuestión planteada por nuestro moderador - ¿Hay defecto en la fe del teólogo que en sus argumentaciones llega a conclusiones contrarias a los principios de la ciencia teológica –que son los artículos de fe- y se mantiene en ellas?- mi respuesta resulta también afirmativa. Teniendo presentes las enseñanzas de Santo Tomás, conviene reparar en la expresión “se mantiene en ellas” que dice nuestro moderador y que, de últimas, refleja una realidad objetiva. Los textos que tengo en cuenta son S. Th. II-II, q. 10: sobre la infidelidad; q. 11: sobre la herejía y q. 12: sobre la apostasía. El teólogo que “se mantiene en ellas” resulta infiel, teniendo presente el segundo de los sentidos en que Tomás de Aquino habla de infidelidad: “Puede entenderse también la infidelidad por la oposición a la fe: o porque se niega a prestarle atención, o porque la desprecia, a tenor del testimonio de Isaías: ¿Quién dio crédito a nuestra noticia? (Is 53,1). En esto propiamente consiste la infidelidad, y bajo este aspecto es pecado” (S. Th. II-II, q. 10. a. 1, c.). El otro sentido de infidelidad es éste: es infiel quien no tiene fe. Pero la infidelidad es un defecto en relación a la fe. Por lo tanto, hay defecto en la fe del teólogo que se sigue sosteniendo una afirmación que resulta contraria a los artículos de la fe. Otra cuestión conexa a tratar –y con algo más de tiempo- es si este teólogo se convierte en hereje (q. 11) y eventualmente en apóstata (q. 12). Pero hoy es Viernes Santo y prefiero recordar la respuesta del mismo Tomás cuando se pregunta si han de ser recibidos en la Iglesia quienes se convierten de la herejía: “[…].admite la Iglesia a penitencia a los herejes que vuelvan, aunque sean relapsos, pues de este modo los incorpora al camino de la salvación” (S. Th. II-II, q. 11, a. 4, c.). Un saludo cordial para todos, Germán Masserdotti