Finalmente, una tercera quaestio a disputar se refiere a la generación corpórea: si los vivientes corpóreos pueden engendrar corpóreamente otros de la misma especie, a semejanza de Dios, que engendra al Verbo, y diferencia del ángel, que no puede engendrar, debiera preguntarse si el viviente corpóreo es más imagen de Dios que el ángel or poder engendrar.
El ser viviente corpóreo es un compuesto; se realizan en él muchas ideas divinas para tener el ser; cuantas más ideas divinas sean necesarias para su ser, tanto más lejos está de la simplicidad de la imagen de Dios. Luego per se es menos imagen de Dios, pero por el poder generar es más semejante secundum quid.
Santo Tomás llega a afirmar que el ángel es más a imagen de Dios que el hombre por su naturaleza puramente espiritual, pero que, en otra dimensión, es más el hombre a imagen de Dios que el ángel por cuanto "el hombre nace del hombre, como Dios nace de Dios" (S. Th. Iª Qu. 93, artº 3º, in c.).
En efecto, tal es la respuesta de Santo Tomás. No obstante, podría continuar el argumento diciéndose que, por lo mismo, el caballo es más a imagen de Dios que el ángel, puesto que "el caballo nace del caballo". ¿Sería adecuada esta conclusión?
Esta conclusión es inadecuada, porque la generación del hombre es distinta, ya que implica la creación del alma por parte de Dios.
No es adecuada, puesto que el animal no posee el elemento espiritual que si esta presente en el angel y en el hombre, entonces quedaria incompleta la afirmacion tambien