La comunidad constituida a partir de muchas aldeas, comunidad perfecta, es la ciudad, que alcanza ya, por así decirlo, el límite de la total autosuficiencia; surgió, entonces, con el fin de preservar la vida, pero existe con el fin de vivir bien. Por lo tanto toda ciudad es por naturaleza, si es que también lo son las primeras comunidades. La ciudad es, en efecto, el fin de éstas, y la naturaleza es fin. Pues lo que cada cosa es al tèrmino de su desarrollo, eso decimos que es la naturaleza de cada cosa, como la del hombre, caballo o casa. Además, aquello para lo cual algo existe, esto es, su fin, es lo mejor; y la autosuficiencia es fin y lo mejor.
Estimados amigos:
En el bimestre de septiembre-octubre el tema del nuestro foro tratará sobre la autarquía de la polis.
Agradezco el gesto del Dr. Enrique Martínez por su invitación para ser moderador fori y sus sugerencias al respecto. Espero encontrarme a la altura de la tarea.
La sola mención del título de referencia nos recuerda el carácter clásico de la cuestión a comentar y en torno a la cual disputar.
A propósito de lo dicho, el primer texto de Santo Tomás es el comentario a un pasaje aristotélico de la Política en el que se trata por sí mismo el carácter autárquico de la polis.
Los dos textos que siguen (Summa Theologiae I-II q. 90 a. 2 co.y Summa Theologiae I-II, q.90, a.3 arg.3 y ad 3) fueron tomados de la Suma de Teología y giran en torno a la naturaleza de la ley, a partir de lo cual se alude al tema de este bimestre.
Estimado Felipe: bienvenido al foro de este bimestre. Le pido, a propósito de los textos del Aquinate que ha aportado, que los introduzca de modo completo en relación a alguno de los textos antes propuestos y procure formular un comentario. De este modo se logrará una mejor profundización de pocos textos (non multa, sed multum). Le agradezco haber "roto el hielo", como suele decirse.
No agrego más de mi parte acerca de los fragmentos del Aquinate dado que el aporte sustancial lo harán Uds. con sus intervenciones.
Sólo me resta por animarlos a tener presente el lema paulino facientes veritatem in caritate (Ef 4, 15) y recordar lo que nos dice San Ignacio en EE EE [22]: “[...] se ha de presuponer que todo buen christiano ha de ser más prompto a salvar la proposición del próximo, que a condenarla; y si no la puede salvar, inquira cómo la entiende, y, si mal la entiende, corríjale con amor; y si no basta, busque todos los medios convenientes para que, bien entendiéndola, se salve”.
Un saludo cordial para todos,
Germán Masserdotti
Estimados amigos:
Para una mejor comprensión de este pasaje de Aristóteles conviene recordar su contexto. El Filósofo comienza su obra “Política” afirmando que la Ciudad es una cierta comunidad (koinonía) y que toda comunidad se constituye en vista de algún bien. Pero la comunidad que tiende al bien supremo es la comunidad soberana entre todas y que incluye a las demás. Esta comunidad es la Ciudad o comunidad civil (cf. Política I, 1252 a 1 y ss). Resulta evidente, pues, desde las líneas liminares de la “Política”, que Aristóteles sitúa a la Ciudad por sobre todas las comunidades humanas pues la declara soberana entre todas ellas al tiempo que le asigna, como su fin propio, el supremo bien al que el hombre puede aspirar en esta vida. Por eso, inmediatamente después de estas palabras iniciales, el Filósofo afirma que quienes opinan que entre las diversas comunidades sólo se dan diferencias de más o de menos, se equivocan. En efecto, no es lo mismo ser gobernante de una ciudad, rey, administrador de su casa o amo de sus esclavos. Como si alguien, por gobernar a pocos, fuera amo; si a más, administrador de su casa; y si todavía más, gobernante o rey. La diferencia entre las comunidades no es, por tanto, cuantitativa, de más o de menos. Sin duda, Aristóteles apunta a una diferencia cualitativa o de especie entre ellas. Es lo que se deduce cuando sostiene que la Polis es la comunidad perfecta, que alcanza el límite de la total autosuficiencia y que constituye el fin de las otras. El fin, concluye, es la naturaleza y es lo mejor. Ahora bien, habría que preguntarse cuál es la relación de las comunidades menos perfectas e, incluso, la del individuo, con la más perfecta de las comunidades, esto es, la Polis. ¿Es a la manera de las partes respecto de un todo? A esto induce el mismo Aristóteles, en este pasaje, cuando dice que la ciudad queda constituida a partir de muchas aldeas. Más arriba, lo dice también: “Porque como en los demás objetos es necesario dividir lo compuesto hasta sus elementos simples (pues estos son las partes mínimas de un todo), así también, considerando de qué elementos está formada la ciudad, veremos mejor en qué difieren entre sí las cosas dichas” (Política I, 1252 a, 3). Pues bien, en ese caso, puesto que el todo es anterior a la parte ¿se sigue que la Ciudad es anterior a la casa, a la aldea y al individuo? Esta parece ser, en efecto, la conclusión de Aristóteles: “Por naturaleza, pues, la ciudad es anterior a la casa y a cada uno de nosotros, porque el todo es necesariamente anterior a la parte” (Política I, 1253 a, 12, 13). Hemos llegado a un punto delicado: ¿en qué sentido la Polis es anterior al hombre o a la familia? Tema, sin duda, que saldrá en el debate. Santo Tomás, comentando este pasaje, sostiene que esta relación de prioridad se ha de entender de parte de la materia no de parte de la especie. Así el hombre individual se relaciona con el todo social como las partes del hombre al todo del hombre. Ni el pie ni la mano pueden vivir sin el hombre. Del mismo modo, el hombre individual no puede vivir separado de la ciudad. Transcribo el texto correspondiente: “Deinde cum dicit «et prius itaque civitas» etc., ostendit ex praemissis, quod civitas sit prior secundum naturam quam domus, vel quam unus homo singularis, tali ratione. Necesse est totum esse prius parte, ordine scilicet naturae et perfectionis. Sed hoc intelligendum est de parte materiae, non de parte speciei […] Sic igitur patet, quod totum est prius naturaliter quam partes materiae, quamvis partes sint priores ordine generationis. Sed singuli homines comparantur ad totam civitatem, sicut partes hominis ad hominem. Quia sicut manus aut pes non potest esse sine homine, ita nec unus homo est per se sufficiens ad vivendum separatus a civitate. Si autem contingat, quod aliquis non possit communicare societate civitatis propter suam pravitatem, est peior quam homo, et quasi bestia. Si vero nullo indigeat, et (sit) quasi habens per se sufficientiam, et propter hoc non sit pars civitatis, est melior quam homo. Est enim quasi quidam Deus. Relinquitur ergo ex praemissis, quod civitas est prius secundum naturam quam unus homo” (In Politicorum I, lectio 1, 30, 31). Un cordial saludo.
Abundando en la línea de reflexión iniciado por el Dr. Mario Caponnetto, reconozco que desde hace años me ha interpelado profundamente una afirmación de Aristóteles, y el comentario correspondiente de Santo Tomás. En la Ética Nicomáquea compara el Filósofo la amistad política y la paterna, asegurando que esta última "es superior por la magnitud de los beneficios", mencionando entonces el ser, la crianza y la educación de los hijos como aquellos beneficios que hacen superior la amistad paterna (Cfr. EN VIII, 1161a 16-18; http://www.perseus.tufts.edu/cgi-bin/ptext?doc=Perseus%3Atext%3A1999.01.0053&layout=&loc=1161a+1). Éste es el comentario del Aquinate: "Primero, compara la amistad paterna a la real, y dice que la paterna es similar a la real. En segundo lugar, muestra la diferencia entre ambas amistades. Dice que difieren según la magnitud de los beneficios. Pues, aunque el beneficio real sea definitivamente el más grande en cuanto el rey mira a toda la ciudad, sin embargo, con relación a una sola persona el beneficio paterno es mayor (per comparationem ad unam personam, beneficium patris est maius). El padre es para el hijo causa de tres grandes bienes. En primer lugar, por la generación es causa de su existencia, que es considerada el más grande de los bienes. En segundo lugar, por la crianza es causa de su nutrición. En tercer lugar, educándolo, es la causa de su disciplina” (In VIII Ethic., lect.XI, n.4; http://www.corpusthomisticum.org/ctc08.html#74394). Todo ello me recuerda aquella distinción que hace Santo Tomás entre la perfección de todo el universo y de la creatura racional que es parte de aquél: "El universo es más perfecto en bondad que la criatura intelectual de un modo extensivo y difusivo. Pero en el aspecto intensivo y colectivo, la semejanza de la perfección divina se encuentra más en la creatura intelectual, que es capaz del Sumo Bien" (STH. I, q.93, a.2 ad 3; http://www.corpusthomisticum.org/sth1090.html#32369). Un modo extensivo es a uno intensivo como lo material a lo formal, lo que nos aproxima a la consideración hecha por el Dr. Caponnetto acerca de que "esta relación de prioridad se ha de entender de parte de la materia". De ahí que, parafraseando al Aquinate, nos podríamos preguntar si la polis es más perfecta que la persona de un modo extensivo y difusivo, esto es, materialmente; pero que la persona, capaz del Sumo Bien, es más perfecta que la polis en el aspecto intensivo y colectivo, esto es, formalmente. Cuestión que podría debatirse en la disputatio del próximo mes, una vez concluida la lectio. Un saludo cordial.
Para que no falte la tradicional discusión sobre traducciones, me extrañó ver en el texto que propone el moderador que, para Aristóteles, la ciudad se constituye "a partir de muchas aldeas". Intenté buscar en Perseus la palabra griega que utiliza Aristóteles como aldea. Pero me armé un lío y no solucioné nada. Santo Tomás, en su comentario (I Politicorum, lect. 1, nº 23), utiliza el término 'vicus'. Su primer significado (según mi diccionario) es "barrio". Pero también significa aldea.
En los párrafos anteriores (nn 19 ss) explica cómo se forman los 'vici', o grupos de vecinos, a partir de la 'domus'. En el nº 21 dice que antiguamente los hombres vivían 'dispersi per vicos', no congregados en una ciudad. Aquí este término se puede traducir por "aldea". Pero no creo que Aristóteles pensara que las ciudades se componen de aldeas, sino de barrios. Aunque la palabra en latín, y tal vez en griego, sea la misma. En español no me sonó bien.
Un cordial saludo.
El hombre individual no puede vivir "separado de la ciudad" o mejor expresado,de la Polis.Es entidad natural,no contractual.En este sentido,debemos conceptualizar la Polis en el recto sentido de cuerpo social que presenta analogía con el cuerpo en sentido físico.Y en el,los integrantes son inteligentes y libres,teniendo que cumplir su fin personal,en y por la sociedad.Cooperan al bien común,fundamentalmente integrados en familias.Partiríamos de la base de que la Polis no es "anterior al hombre o a la familia";lo contrario nos conduciría, a mi criterio,a una concepción colectivista,ajena y extraña a nuestro sentir cristiano.
En el prólogo a Politicorum Aristóteles, después de exponer la excelencia de la ciudad, empieza señalando un error (Santo Tomás lect. 1, nº 5 ss) que, a mi modo de ver tiene mucha actualidad. Es el error de los que confundían el régimen civil con el régimen doméstico. De él también habla en Ethicorum. Sobre un error semejante se fundan las sociedades modernas, que aplican a la familia las leyes civiles. Que los miembros de una familia se puedan denunciar unos a otros ante un juez se considera como un gran avance. Para mí es uno de los principios más destructivos que se dan en nuestras sociedades, pues convierten el hogar en un lugar peligroso para todos.
Dejando este tema aparte, creo que es interesante que dice Aristóteles que se llegó a esta opinión porque no se aplicó el método adecuado a este "arte", la ciencia política. Su respuesta tiene interés no solo para el estudio de la política, sino porque resume el método que es común a todas las ciencias. Dice así Santo Tomás en su comentario:
"El método de este arte es de esta manera. En las demás cosas para llegar a conocer el todo es necesario dividir lo compuesto 'hasta lo incompuesto', es decir, hasta lo indivisible, que son las partes mínimas del todo (por ejemplo, para conocer la oración es necesario dividir hasta llegar a las letras, y para conocer un cuerpo natural compuesto es necesario dividirlo hasta llegar a sus elementos). Así, si consideramos de qué se compone la ciudad, podremos ver mejor en los anteriores regímenes [cfr. nº 5] qué es cada uno en sí mismo y en qué se diferencian uno de otro, y si en cada uno de ellos algo se puede considerar según este arte. Pues vemos en todas las cosas que si uno observa una naciendo de su principio, podrá contemplar óptimamente la verdad en ellas. Y esto, igual que es verdad en las demás cosas, también lo es en las que ahora estamos tratando.
En estas palabras del filósofo hay que tener en cuenta que para conocer las cosas compuestas lo primero que es necesario es la vía de resolución, es decir, dividir lo compuesto hasta lo individual. Pero después es necesaria la vía de composición, en la que a partir de los principios indivisibles ya conocidos, juzguemos las cosas que son causadas por estos principios." (1)
Siguiendo este método, en este capítulo primero analiza brevemente la familia y el barrio (los elementos), y, por último, también brevemente, la ciudad, que es el todo.
Un cordial saludo.
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(1) Modus autem huius artis est talis. Quod sicut in aliis rebus ad cognitionem totius necesse est dividere compositum usque ad incomposita, idest usque ad indivisibilia quae sunt minimae partes totius (puta ad cognoscendum orationem, necesse est dividere usque ad literas, et ad cognoscendum corpus naturale mixtum, necesse est dividere usque ad elementa): sic, si consideremus ex quibus civitas componatur, magis poterimus videre ex praemissis regiminibus quid unumquodque sit secundum se et quid differant adinvicem, et utrum aliquid circa unumquodque eorum possit artificialiter considerari. In omnibus enim ita videmus quod siquis inspiciat res secundum quod oriuntur ex suo principio, optime poterit in eis contemplari veritatem. Et hoc sicut est verum in aliis rebus, ita etiam est verum in his de quibus intendimus. In his autem verbis philosophi considerandum est quod ad cognitionem compositorum primo opus est via resolutionis, ut scilicet dividamus compositum usque ad individua. Postmodum vero necessaria est via compositionis, ut ex principiis indivisibilibus iam notis diiudicemus de rebus quae ex principiis causantur. I Politic., lect. 1 nº 8.
Estimados Amigos: Me alegra notar que el texto aristotélico hasta el momento fue la fuente de atención de los participantes. Los invito a seguir teniendo en cuenta el fragmento del Estagirita y a la vez no perder de vista el mismo comentario de Santo Tomás al respecto (Tomas de Aquino, Sententia Politic., lib. 1 l. 1 n. 23) y los textos de la Suma de Teología (Summa Theologiae I-II q. 90 a. 2 co.; Summa Theologiae I-II, q.90, a.3 arg.3 y ad 3). Estimado Guillermo: nuevamente, si tuviera el tiempo de hacerlo, le recuerdo que puede integrar los textos aportados por Ud. a los propuestos por mí como moderator fori. Les agradezco, a su vez, si pueden ir sugiriendo posibles cuestiones a disputar, del modo como lo hizo don Enrique, a colación del comentario de los textos. Me brindarían un servicio importante al momento de inaugurar la etapa de la disputatio. Un saludo cordial para todos, Germán Masserdotti
Con respecto al mensaje de D. Jorge Andregnette (7-9-08), recuerdo que cuando llevábamos en España varios años de democracia, leí en Santo Tomás que, según Aristóteles, la política forma parte de la Moral. No sólo eso, sino que es la principal de las ciencias morales. Sin quererlo, pensé que si eso se dijera hoy día, la carcajada podría oírse en los confines del universo. Después, ya reflexionando, me di cuenta de que Aristóteles tiene razón. Los políticos pretenden separar la política de la moral no porque gobiernen independientemente de la que ellos practican. Esto es imposible. Gobiernan de acuerdo con su moral. Lo que ocurre es que su moral es inconfesable.
Don Jorge apunta, con acierto, que en la sociedad cada hombre debe cumplir su propio fin. Pero su razonamiento pierde claridad cuando se refiere al "bien común". Esta expresión, establecida en la Teología, me parece que es una traducción poco afortunada del 'bonum commune'. Creo que hay tres textos de Santo Tomás que dicen que, efectivamente, el fin de la sociedad es el fin personal de cada ciudadano. Si traducimos 'bonum commune' por "el bien de la mayoría" queda todo más claro.
El primer texto es de Politicorum: "(La ciudad), por lo tanto, busca el bien principalísimo entre todos los bienes humanos: pues busca el bien de la mayoría, que es mejor y más divino que el bien de uno, como se dice al principio de Ethicorum" (1).
El segundo es el texto del principio de Ethicorum: "Muestra (Aristóteles) que la Política es principalísima por la misma razón de su fin propio. Pues es manifiesto que cualquier causa es tanto mejor cuanto a más cosas se extiende su efecto. ... Pertenece, ciertamente, al amor que debe haber entre los hombres, que el hombre busque y conserve también el bien de un solo hombre, pero es mucho mejor y más divino que esto se haga con toda la gente y las ciudades. ... Por lo que a ella (al 'ars civilis', a la Política) le corresponde por encima de todo considerar el fin último de la vida humana: en cuanto que es principalísima." (2)
Lo que llamamos "bien común" no es un bien que existe en la ciudad y del que todos participamos. Es el bien 'toti genti' para toda la gente, en contra del bien para uno solo. Es decir, a la Política lo que le corresponde es que el mayor número de personas alcancen su fin último. Cuando el fin último, como diría San Pablo, es el vientre, tenemos la moral de la política moderna.
El tercer texto es continuación del anterior, y Santo Tomás puntualiza algunas cosas: "Pero hay que tener en cuenta que (Aristóteles) dice que la Política es principalísima no en general, sino en el género de las ciencias activas, que tratan sobre las cosas humanas, cuyo último fin considera la Política. Pues el fin último de todo el universo lo considera la ciencia divina (Metafísica), que es principalísima con respecto a todas las ciencias. Y dice que a la política le pertenece la consideración del fin último de la vida humana. Sin embargo, determina sobre él en este libro (la Ética): porque la doctrina de este libro contiene los primeros elementos de la ciencia política." (3)
La Ética estudia la moral individual, es decir, la felicidad, que solo la consiguen los individuos, no las sociedades. La felicidad consiste en la 'operatio secundum virtutem', que culmina en la 'operatio sapientiae', en el conocimiento de Dios.
Hay que tener en cuenta que Aristóteles no entendía el conocimiento de Dios como lo entendemos los cristianos. Se refiere al estudio de las ciencias que, por su propia dinámica, lleva a la Metafísica, al estudio de Dios. Por eso, según él, muy pocos alcanzan la felicidad. La 'virtus', en toda su complejidad, constituye los primeros elementos del 'ars civilis'. A facilitar su desarrollo se ordena la polis.
Un cordial saludo.
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(1) Est ergo coniectatrix principalissimi boni inter omnia bona humana: intendit enim bonum commune quod est melius et divinius quam bonum unius, ut dicitur in principio Ethicorum. I Politic. lect. 1 nº 3.
(2) Deinde cum dicit: si enim et idem est etc., ostendit quod politica sit principalissima, ex ipsa ratione proprii finis. Manifestum est enim quod unaquaeque causa tanto potior est quanto ad plura effectus eius se extendit. Unde et bonum, quod habet rationem causae finalis, tanto potius est quanto ad plura se extendit. Et ideo, si idem est bonum uni homini et toti civitati: multo videtur maius et perfectius suscipere, id est procurare, et salvare, id est conservare, illud quod est bonum totius civitatis, quam id quod est bonum unius hominis. Pertinet quidem enim ad amorem qui debet esse inter homines quod homo quaerat et conservet bonum etiam uni soli homini, sed multo melius est et divinius quod hoc exhibeatur toti genti et civitatibus. Vel aliter: amabile quidem est quod hoc exhibeatur uni soli civitati, sed multo divinius est, quod hoc exhibeatur toti genti, in qua multae civitates continentur. Dicit autem hoc esse divinius, eo quod magis pertinet ad Dei similitudinem, qui est universalis causa omnium bonorum. Hoc autem bonum, scilicet quod est commune uni vel civitatibus pluribus, intendit methodus quaedam, id est ars, quae vocatur civilis. Unde ad ipsam maxime pertinet considerare ultimum finem humanae vitae: tamquam ad principalissimam. I Ethic. lect. 2 nº 12..
(3) Sciendum est autem, quod politicam dicit esse principalissimam, non simpliciter, sed in genere activarum scientiarum, quae sunt circa res humanas, quarum ultimum finem politica considerat. Nam ultimum finem totius universi considerat scientia divina, quae est respectu omnium principalissima. Dicit autem ad politicam pertinere considerationem ultimi finis humanae vitae; de quo tamen in hoc libro determinat, quia doctrina huius libri continet prima elementa scientiae politicae. I Ethic. lect. 2 nº 13.
Estimado D Rafael: En octubre del 2006 se debatió en nuestro Foro sobre el Bien Común. Lo remito allí, pues. Me place coincidir con usted (lo que no ocurre muy a menudo)cuando dice: "Cuando el fin último, como diría San Pablo, es el vientre, tenemos la moral de la política moderna". Tal cual, querido amigo. Y están allí para mostrarlo las tristes experiencias de nuestras naciones sometidas a un proceso incesante de descristianización y destitución del orden natural en favor de un hedonismo enfermizo y enfermante. Un saludo cordial. Mario
Estimados amigos: Pide nuestro moderador que sugiramos cuestiones a disputar. Naturalmente, esta petición la entiendo dirigida –por elemental prudencia de mi parte – a los filósofos de profesión que han invertido largas meditaciones y lecturas bien hechas sobre el tema del mes y sobre las demás cuestiones fundamentales de la Filosofía. Sin embargo, me es muy difícil que siendo yo, como soy, abogado, me abstenga de incurrir en algún género de provocación. Y más, tomando en cuenta que no me ha ido del todo mal haciendo eso, pues principalmente don Rafael Quijano ha tenido a bien corregirme numerosas veces, pero de tal manera que, a la vez me ha mostrado su buen humor y su benevolencia, de modo que me ha hecho sentir muy bien. Así me he sentido también con todos los amigos de este foro. Con ellos me ha ido como dice san Ignacio que nos debe ir a todos, cuando nuestros interlocutores y aún contradictores acerbos, actúan con caridad cristiana: Una vez roto el hielo, me han salvado mis pobres proposiciones sin condenarme a mí, me han corregido con amor y a la postre algo mío se ha salvado, a pesar de andarme metiendo de filósofo. Concreto, pues, algunas sugerencias que piden a gritos la corrección fraterna: 1.- En qué sentido la autarquía debe fundarse en un bien de muchos o de la mayoría que es superior al bien individual. ¿Es por fin colectivista o individualista, o acaso personalista y solidaria la fundamentación de la Ley y de la autoridad que tiene quien debe hacerla? 2.- En qué sentido es superior la felicidad o fin de la colectividad (que yo entiendo por la preservación de los bienes fundamentales del individuo que fundan los derechos subjetivos públicos fundamentales, empezando por el de la vida) a la felicidad de cada individuo capaz de alcanzar la Felicidad de Dios; es decir, su Reino. ¿O es al contrario, es superior la felicidad del individuo sobre el fin colectivo temporal? ¿O no hay oposición sino complementariedad necesaria? 3.- ¿Qué funda la autarquía, puesto que no es contractual sino natural, una “soberanía popular” que necesariamente es ética, como dice don RAFAEL y que no puede ser la sola satisfacción del vientre; o bien, las necesidades temporales de la Polis (hoy diríamos del Estado y del Conjunto de Estados, considerando el municipio, los estados federados y los estados nacionales) es decir, la necesidad de vivir juntos y de vivir juntos bien, si es que la política es de verdad “un arte”? Saludos cordiales y, de antemano, perdón por mis desbaratadas incursiones: Javier Prieto Aceves
Esta mañana fui al médico. Después de esperar dos horas, me di cuenta de que me había equivocado de día. Tengo que ir mañana. Así que estuve todo el día de mal humor, y a estas horas de la noche, me viene bien relajarme. Le haré una consulta técnica a D. Mario, y le contestaré a D. Javier, a su primera pregunta, más para terminar de despejarme el mal humor que para entrar en los temas que propone para el debate.
D. Mario, he ido a la Hemeroteca, y he visto allí los textos "oficiales", pero no he encontrado lo que son las intervenciones en el foro. ¿Se pueden encontrar, o no se publican?
D. Javier, estos días, leyendo el cometario de Santo Tomás a la Política, no recuerdo en relación a que asunto, descubrí que la "analogía", en latín "proporción", es lo que solemos llamar regla de tres. Por ejemplo, si el hombre, que es finito, es grande, Dios, que es infinito, es más grande. Para que D. Mario no me llame la atención por tocar temas ya tratados, le digo esto porque, hasta cierto punto, Santo Tomás es un fraile gordo, con un sentido común aplastante. Así, la primera pregunta que usted propone "En qué sentido la autarquía debe fundarse en un bien de muchos o de la mayoría que es superior al bien individual", trata usted de resolverla como filósofo. Y se plantea si la autarquía es colectivista o individualista, o personalista y solidaria. Si se lo planteara como abogado, estaría más de acuerdo con el fraile gordo de Aquino, porque haría una regla de tres: si el bien de uno es bueno, el bien de muchos es mejor. En consecuencia, si el bien de muchos va contra el bien de pocos, es mejor el bien de muchos. La palabra 'communitas' en Santo Tomás (y mucho menos en Aristóteles) no está contaminada por el colectivismo marxista. Significa un conjunto de personas con alguna relación entre ellas, por ejemplo, que viven en la misma ciudad. El soberano debe buscar el bien de muchos.
Como no ando bien de memoria, no recuerdo haberlo corregido. Al contrario, recuerdo sus mensajes con muchos puntos interesantes. De todas formas, como soy muy quisquilloso, es probable que lo haya hecho. Me alegro de no haberlo molestado.
Un cordial saludo.
Si,coincido con Don Rafael Quijano en su comentario de 11 de septiembre.Lo que también lamento es esa "carcajada que puede ser oída en los confines del universo",ante la afirmación de que la política forma parte de la moral.Si,coincido plenamente con Rafael en ello,y lo considero muy lamentable,y también digo:así estamos!Como bien acota Mario,hay una destitución del Orden Natural,y ese hedonismo imperante hace que esos que lanzan sus carcajadas ante lo que es afirmación conforme el Orden Natural disfruten de cargos de dirección y de hegemonía en nuestras descristianizadas naciones.Don Antonio Gramsci está en plena vigencia,y sus "Quaderni del carcere"de plena aplicación,lamentablemente.Esa tarea de demolición de todo ese patrimonio de sabiduría política que construyó, o intentó construir la Ciudad Antigua,-con el recuerdo de Fustel de Coulanges,-está en marcha,y por tanto la separación hedonista de moral y política hoy está vigente,y quien lo niega provoca esas carcajadas mundiales. También quiero precisar algo mas mi concepto de Bien Común,o por lo menos lo intento,ya que el buen amigo Rafael me expresa que pierde algo de claridad mi razonamiento.El Bien Común está ordenado al bien supremo,que es Dios,finalmente,en nuestro concepto.Naturalmente,dejando constancia que no se confunden el Bien Común y Dios.En cuanto a la misión del Estado,lo que tiene este que procurar es crear las condiciones propicias de vida colectiva en las cuales cada una de las personas pueda alcanzar su fin último. Ya decía también en anterior intevención que ese Bien Común es lo que los hombres procuramos en conjunto y que solamente podemos procurar,con éxito,en conjunto.Pero esto,estimados amigos,equivale, tal vez, a una afirmación que hace que el amigo Rafael,y todos,escuchemos las carcajadas. Un cordial saludo. Jorge.
Estimado D Rafael: Lamentablemente no puedo responder a su "pregunta técnica". En efecto, en la sección Hemeroteca sólo se hallan los documentos de trabajo pero no las intervenciones. Tampoco la Determinatio. Traslado la pregunta al Dr. Enrique Martínez quien, tal vez, nos pueda sacar la duda.
Un cordial saludo.
Mario
Apreciados todos,
La dificultad de adaptar el formato del antiguo foro al del nuevo portal hizo muy dificultosa la publicación de los foros de la etapa anterior; no obstante, se conservan en la base de datos de e-aquinas. He solicitado a nuestro colaborador en la parte técnica que me haga llegar los correspondientes a la disputatio que hubo sobre el bien común. En cuanto me los proporcione trataré de publicar una selección como aportación al tema de este mes. Mi sincera felicitación por las aportaciones de este mes. Cordialmente,
Enrique Martínez
Estimados Amigos: Les agradezco las intervenciones que han formulado hasta el momento, que señalan no sólo el interés por la cuestión del bimestre sino también la calidad intelectual de los participantes en un clima de auténtica fraternidad. Sugiero tener en cuenta la obra refererida en nuestra Sección BIBLIOTHECA. En el resumen del libro intenté vertir las nociones fundamentales. Los que puedan tener acceso al texto del Dr. Sergio Castaño podrán apreciar todavía mejor el desarrollo de estas nociones y otras no aludidas en la presentación. Un saludo cordial para todos y espero que estos últimos diez días de LECTIO resulten, como hasta el momento, de enriquecimiento para todos los participantes. Germán Masserdotti