De la autarquía de la polis

Época II Año 6 Número 5 Septiembre-Octubre 2008

Quaestio

Cuestión acerca de la autarquía de la polis



Quinto problema a resolver: Polis ¿es más adecuado traducirlo como sociedad política o como sociedad civil?

Responsiones

  • En el caso que se plantea en esta cuestión quinta también es conveniente seguir los principios de Santo Tomás. Al final del prólogo de Contra Errores Graecorum dice que al traducir de una lengua a otra se debe traducir según la propiedad de la lengua a la que se traduce. Pone el ejemplo de que una cosa dicha en latín culto, si se expone en latín vulgar no queda bien, mucho más si se traduce de un idioma a otro palabra por palabra 'non est mirum si aliqua dubietas relinquatur' no hay que admirarse de que no se entienda muy bien. Es decir, hay que conseguir que en el nuevo idioma se entienda lo mismo que se entiende en el idioma original.

    Un ejemplo paradigmático es la palabra analogía. San Agustín, en su tratado De Musica, explica que no utiliza la palabra griega 'analogia' porque existe su equivalente en latín 'proportio', proporción. En tiempos de Santo Tomás se ve que el término griego se había hecho usual, pero Santo Tomás introduce una corrección, y siempre que habla de 'analogia' añade 'vel proportio'. El problema, en mi opinión, es que somos muy aficionados a tomar palabras de otros idiomas. Pero al incorporarlas al nuestro cambian de significado. Así Santo Tomás sólo le da dos significados a la palabra analogía: "proporción" y "temas relacionados", que guardan cierta proporción con el tema central. Escoto, en cambio, en su comentario a Praedicamentorum, crea todo un tratado de la analogía, con infinidad de significados.

    Otros ejemplos en los que Santo Tomás y San Agustín se resisten a utilizar términos griegos son por ejemplo en la Física, que llaman siempre ciencia natural. Hoy diferenciamos entre Física y Ciencia Natural, cuando etimológicamente significan lo mismo. Igualmente ocurre con la Ética y la Moral, la Lógica, a la que llaman ciencia racional, las categorías, a las que llaman predicamentos, etc., que en español tienen dos significados diferentes.

    La palabra "polis" también ha cambiado de significado al incorporarla a nuestro idioma. "sociedad política" no significa lo mismo que "sociedad civil". Ésta se refiere a los ciudadanos, mientras que "sociedad política" se refiere al sector político de la sociedad. "Polis", por lo tanto, deberá traducirse dependiendo del contexto, de manera que responda al sentido que tiene en el contexto griego. Generalmente se traducirá directamente por "ciudad". Pero en otras ocasiones se podrá referir a la sociedad civil o a la política.

    Un cordial saludo.

    Publicado por Rafael Quijano Álvarez el 21 de Octubre de 2008
  • Si se trata de seguir las recomendaciones de Santo Tomás contenidas en el texto citado por D Rafael (Contra errores graecorum, prooemium) en cuanto “ad officium boni translatoris pertinet” -y, desde luego, que es sabio y atinado atenerse a tales recomendaciones- me inclino en coincidencia por traducir Polis por sociedad política y no por sociedad civil. En efecto, desde Hegel, “sociedad civil” indica no sólo algo distinto de la Polis sino hasta opuesto a ella.

    Advierta D Rafael que vamos ya porla segunda coincidencia del día. ¡Es para el libro Guiness!

    Publicado por Mario Caponnetto el 27 de Octubre de 2008
  • ¡Autárquicas felicitaciones, D. Mario! Realmente el hecho de que hayamos coincidido en dos cosas merece que nos autofelicitemos. Supongo que la Dirección del foro grabará esta fecha en letras de oro. No merece menos la ocasión.

    Para que el paso de la disensión al acuerdo no sea tan brusco propongo una ligera discrepancia, que es nueva. Se trata de que cuando empezó el bimestre admitía que lo que dice Aristóteles de la Polis se aplica también al estado. Pero me fue entrando la sospecha de que no es así, sino que Aristóteles se refiere solo a la Polis, a la ciudad. Para comprobarlo me fui al libro VII de la Política donde trata el tamaño de la polis, en la lectio 3. El comentario es de Pedro de Alvernia, porque Santo Tomás no comentó este libro. Me pareció evidente que Aristóles habla de la ciudad. Lo resumí en una responsio a la primera cuestión de esta Disputatio (23-10-08) citando un texto de Pedro de Alvernia que repito aquí (1). Termina este texto con dos ejemplos que se pueden traducir libremente diciendo que "para ser pregonero hay que tener una gran voz, como Esténtor, pero un general no pueden mandar un ejército gigantesco, sino de un tamaño determinado". (Esténtor, según decían los griegos, era un hombre que cuando hablaba parecía que hablaban 50).

    Esto me hizo cambiar de opinión. Me parece que Aristóteles lo que afirma es que Polis es una sociedad perfecta por dos motivos (como dice en ese mismo texto Pedro de Alvernia): porque es suficiente por sí misma para la vida, y por el orden civil. Lo característico es el orden, porque la suficiencia para la vida la tienen también las regiones. La Polis es perfecta porque la suficiencia para vivir y el orden civil permite a los ciudadanos ser virtuosos. Esto que no quiere decir que lo sean. Se trata de que la naturaleza humana busca su perfección y, de forma natural, los hombres se agrupan en ciudades, en las que pueden conseguirla. Pero, como bien apunta D. Mario (responsio a la primera cuestión, 27-10-08), depende de los fines que se propongan que la consigan o no, porque la perfección del hombre es necesariamente libre. El orden civil sólo se puede conseguir con un número determinado de pobladores. Si la población es demasiado grande, o demasiado pequeña, no es una ciudad.

    De forma semejante a como las regiones, por la falta del orden civil, no ofrecen la posibilidad de que sus habitantes sean perfectos, tampoco la ofrecen los estados, ni las megalópolis. Es en la ciudad donde se forman los ciudadanos, como su propio nombre indica. Por eso ni el estado ni la aldea son sociedades perfectas. Muchas de las cosas que dice Aristóteles en la Ética y en la Política se pueden trasladar al estado. Pero de lo que él habla es de la ciudad. Esta es la sociedad perfecta. Por eso, corrigiendo mi anterior mensaje, creo que "polis" se debe traducir por "ciudad". Como ve, D. Mario, también discrepo de mí mismo.

    Un cordial saludo.

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    (1) [90017] Petrus de Alvernia, In Politic. continuatio, lib. 7 l. 3 n. 11 ... Illa enim quae componitur ex paucis civibus non est per se sufficiens, sicut nec vicus. Civitas autem est communitas per se sufficiens, sicut dictum est prius; ergo illa quae est ex paucis civibus valde, rationem civitatis non habet. Illa autem quae est ex multitudine superabundanti, per se sufficiens est sibi in necessariis ad vitam, sicut regio aliqua, sed non sicut civitas. Civitatem enim oportet habere ordinem quemdam civilem. Multitudinem autem superabundantem habere ordinem civilem aut difficile est valde aut impossibile; et ideo illa quae ex multitudine superabundanti est, proprie rationem civitatis non habet. Sic ergo illa quae deficit a multitudine determinata, et illa quae excedit, proprie civitates non sunt. Nullus enim dux exercitus potest principari multitudini excellenti ad maius, sed determinatae, nec aliquis est praeco qui non habet aliquam magnitudinem vocis, sicut fuit quidam nomine Stentor.

    Publicado por Rafael Quijano Álvarez el 27 de Octubre de 2008
  • Estimado D Rafael: Por cierto que debemos auto felicitarnos y felicitarnos ad invicem. Sin embargo para que las cosas no sean tan abruptas apunta usted a un cierto disenso que es un auto disenso. Le daré mi humilde opinión al respecto.

    Aristóteles en el libro VII de la Política, después de tratar, a modo de preámbulo, de la polis ideal, analiza las condiciones concretas que debe reunir la polis que ha de ser constituida según los deseos de los ciudadanos. Y es a partir de aquí que pasa a ocuparse del tamaño de la ciudad, de la población, del número y calidad de habitantes etc. Y hace una comparación: así como los demás artesanos, un tejedor o un fabricante de navíos, necesitan tener la materia más adecuada para su trabajo, y en la medida en que ésta se encuentre bien preparada mejor será el fruto del arte, así también el político y el legislador han de disponer de la materia más convenientemente dispuesta para su obra que no es otra que erigir la mejor república (cf. Política VII, 1325 b 33 y ss).

    Ahora bien; esta “materia idónea” la constituyen, en primer término, la multitud de los hombres; pero no se trata tan sólo del número sino de la calidad porque si en una ciudad el número de los mercaderes, esclavos y extranjeros supera al de los hombres idóneos para la vida de la polis, de nada valdrá una población numerosa. También forma parte de esa “materia idónea” la extensión del territorio y sus cualidades. Por tanto, la mejor ciudad no es la más grande sino la más poderosa. Así como Hipócrates es más grande, en tanto médico, que cualquier otro que le supere en altura, así también, una ciudad pequeña pero poderosa es más grande que una ciudad extensa pero sin poder. Como usted muy bien recuerda una ciudad muy populosa o muy grande no es apta para instaurar en ella un verdadero orden político ni leyes justas. De manera que, también en este punto, las modernas megalópolis se alejan del ideal clásico de la polis. Y la experiencia lo confirma: la ciudad moderna, gigantesca, está llena de patologías; es enferma y enfermante. Ergo, en vez de servir a la perfección del hombre contribuye a su alienación.

    Sin embargo, sigo pensando que es mejor traducir polis por sociedad política pues la expresión “sociedad civil” ha tomado hoy un sentido diverso. Por otra parte, no todo lo que los clásicos tratan acerca de la Polis se traslada, sin más, al Estado. Esta noción es moderna y problemática y habría que empezar a desterrarla. Pero este asunto para otra ocasión.

    Le mando un abrazo.

    Publicado por Mario Caponnetto el 29 de Octubre de 2008

Nova responsio

La disputatio de este número está cerrada.
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