Cuanto se afirma de Dios y de los otros seres se predica, no unívocamente ni equívocamente, sino analógicamente, o sea por orden o relación a alguna cosa. Y esto puede suceder de dos maneras. La primera, como muchos guardan relación con uno solo; por ejemplo, con respecto a una única salud, se aplica el concepto sano al animal como sujeto, a la medicina como causa, al alimento como conservador y a la orina como señal. La segunda manera es cuando se considera el orden o relación que guardan dos cosas entre sí y no con otra, por ejemplo, el ente se predica de la sustancia y del accidente, pues éste dice relación a la sustancia y no porque la sustancia y el accidente se refieran a un tercero. Por lo tanto, dichos nombres no se predican analógicamente de Dios y las criaturas en el primer sentido, sino en el segundo, de lo contrario sería suponer algo anterior a Dios.
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