Es imposible que algo se pueda decir unívocamente de Dios y de las criaturas. Porque todo efecto no proporcionado a la capacidad causal del agente, recibe la semejanza del agente no en la misma proporción, sino deficientemente. Así, lo que es diviso y múltiple en los efectos, en la causa es simple y único. Ejemplo: El sol, siendo una sola energía, produce, en los seres de aquí abajo, múltiples y variadas formas. Igualmente, como ya se dijo, todas las perfecciones de las cosas, que en la realidad creada se encuentran en forma divisa y múltiple, en Dios preexisten en forma única.
Así, pues, cuando algún nombre que se refiera a la perfección es dado a la criatura, expresa aquella perfección como distinta por definición de las demás cosas. Ejemplo: Cuando damos al hombre el nombre de sabio, estamos expresando una perfección distinta de la esencia del hombre, de su capacidad, de su mismo ser y de todo lo demás. Pero cuando este nombre lo damos a Dios, no pretendemos expresar algo distinto de su esencia, de su capacidad o de su ser. Y así, cuando al hombre se le da el nombre de sabio, en cierto modo determina y comprehende la realidad expresada. No así cuando se lo damos a Dios, pues la realidad expresada queda como incomprehendida y más allá de lo expresado con el nombre. Por todo lo cual se ve que el nombre sabio no se da con el mismo sentido a Dios y al hombre. Lo mismo cabe decir de otros nombres. De donde se concluye que ningún nombre es dado a Dios y a las criaturas unívocamente.
Pero tampoco equívocamente, como dijeron algunos. Pues, de ser así, partiendo de las criaturas nada de Dios podría ser conocido ni demostrado, sino que siempre se caería en la falacia de la equivocidad. Y esto va tanto contra los filósofos que demuestran muchas cosas de Dios, como contra el Apóstol cuando dice en Rom 1,20: Lo invisible de Dios se hace comprensible y visible por lo creado.
Así, pues, hay que decir que estos nombres son dados a Dios y a las criaturas por analogía, esto es, proporcionalmente. Lo cual, en los nombres se presenta de doble manera.
1) O porque muchos guardan proporción al uno, como sano se dice tanto de la medicina como de la orina, ya que ambos guardan relación y proporción a la salud del animal, la orina como signo y la medicina como causa.
2) O porque uno guarda proporción con otro, como sano se dice de la medicina y del animal, en cuanto que la medicina es causa de la salud que hay en el animal.
De este modo, algunos nombres son dados a Dios y a las criaturas analógicamente, y no simplemente de forma equívoca ni unívoca. Pues no podemos nombrar a Dios a no ser partiendo de las criaturas, como ya se dijo. Y así, todo lo que se dice de Dios y de las criaturas se dice por la relación que la criatura tiene con Dios como principio y causa, en quien preexisten de modo sublime todas las perfecciones de las cosas. Este modo de interrelación es el punto medio entre la pura equivocidad y la simple univocidad. Pues en la relación analógica no hay un solo sentido, como sucede con los nombres unívocos, ni sentidos totalmente distintos, como sucede con los equívocos; porque el nombre que analógicamente se da a muchas cosas expresa distintas proporciones; a algún determinado uno, como el nombre sano, dicho de la orina, expresa el signo de salud del animal; y dicho de la medicina, en cambio, expresa la causa de la misma salud.
Estimados amigos: Se me suscita una duda con respecto a la cita que se hace de San Pablo a los Romanos(1,20).Entiendo que en dicho texto,el Apóstol no nos está indicando que lo invisible de Dios se hace comprensible solamente por lo creado,sino que se "puede descubrir a través de lo creado".Es decir,el da una posibilidad,y lo hace,en el caso,para fundar su condena a los paganos,que: "dedicada su mente a razonamientos vanos",o sea hinchados de vana ciencia,alardearon de sabios y se hicieron necios.Pero eso sería válido para reprochar a esos necios,y no correspondería sacar como conclusión que solo se puede conocer a Dios a través de las criaturas. Agradezco algún aporte en tal sentido,para ver si este razonamiento está totalmente en el sendero correcto,o merece alguna aclaración o precisión. Gracias.
Es muy interesante la pregunta de Jorge Andregnette, pues implica la extensión de la frase de que a Dios se le “descubra a través de lo creado”. Pero esta afirmación, conforme a lo expuesto por san Pablo en la cita en cuestión (Rm. 1,20) ¿indica una posibilidad (se le puede conocer a Dios a través de las creaturas) o una exigencia (sólo se le conoce a través de las creaturas)?
En cuanto a Santo Tomás de Aquino, creo que se debe hacer unas distinciones. El Santo de Aquino reconoce que pueden existir otras vías para conocer a Dios; como por ejemplo conocerlo al modo en cómo lo hace el teólogo, lo cual supone una previa revelación, o al modo como lo conocen los bienaventurados en el cielo, como lo defería en su momento Buenaventura. En ninguno de estos sentidos es que se refiere Tomás cuando recurre a la cita paulina en cuestión. Lo hace en medio de una disquisición sobre la analogía que se enraíza en una disquisición sobre la verdad, por ello es válido pensar que se refiere al modo en humano de conocer a Dios y éste sólo es a través de los sentidos.
Desde esta perspectiva, el modo de conocimiento propiamente humano requiere que se comience por lo captado por los sentidos. De ahí que un Dios que no es sensible, no pueda ser conocido sino por medio de las creaturas sensibles, a modo como se conoce la causa a través del efecto. Este conocimiento, aunque imperfecto, es el único que puede ser captado por el hombre, usando sus solas facultades.
El conocimiento resultante de este proceso permite concebir a Dios como ser, pues lo primero que cae en el intelecto es el ser. Así que la cita se San Pablo, desde el pensamiento de Tomás de Aquino en su conjunto, debería ser tomada en sentido estricto de que sólo es “a través de las creaturas” que llegamos al conocimiento de Dios y ello gracias a la analogía. Ahora bien, dentro del pensamiento paulino habría que entenderlo en su contexto. Par él puede haber otro tipo de conocimiento sobre Dios, por ejemplo el místico, del cual él mismo es testigo. Él piensa que este tipo de conocimiento es una gracia, una elección por parte de Dios, pero que los paganos tienen responsabilidad de no agradar a Dios, pues podrían haber llegado a conocerlo, al menos al modo humano, tal como la filosofía antigua suponía.
Finalmente, quisiera expresar mi duda sobre eso de la analogía de proporción que menciona Tomas de Aquino. Entiendo las definiciones, pero creo que no es posible que exista proporción alguna entre el ser creado y la creatura. Habría, tal vez, que pensar la analogía de atribución intrínseca
En el párrafo que Aquino menciona la cita de la epístola a los romanos, me parece que la cuestión que se plantea no es que a Dios solamente se lo conozca, o se lo pueda conocer, a través de las criaturas. De hecho, en el último párrafo se aclara que a Dios se lo puede nombrar solamente a partir de las criaturas. Lo que creo que Santo Tomás cuestiona a Rom 1,20 es que Dios se haga “comprensible” por lo creado. Comprender sería saber qué es Dios, lo cual no podemos. Sí, en cambio, podemos saber que Dios existe. Y respecto a su esencia, podemos saber qué "no es" Dios.
Sería interesante disponer de otros ejemplos en que algo (no relacionado directamente con la religión) sólo se pueda conocer por analogía. En el primer párrafo de la cita, Santo Tomás menciona el sol; pero a la luz de los avances de la física, el ejemplo queda debilitado, o al menos habría que elaborarlo más.
El tema de la analogía me parece muy importante y actual, y en este sentido adhiero a la opinión reciente de algunos epistemólogos de que le haría bien a la ciencia moderna profundizar más en la forma de conocer análoga. Si bien es cierto que el concepto de analogía ha acompañado al progreso de las ciencias naturales, en realidad la participación es como mero medio de interpretación de resultados o de sugerencia de líneas de investigación. La analogía propiamente dicha no forma parte de ninguna teoría científica moderna. Una razón de ello es que éstas se basan en la matemática, la cual en la forma que se ha desarrollado es unívoca, es decir cada símbolo debe corresponder a una misma definición. Incluso en las partes de las ciencias en que no hay un uso directo de la matemática, es una especie de “dogma científico” adoptar la univocidad como medio para evitar la ambigüedad. Esto llega a veces a tal extremo que lo unívoco es tomado como equivalente a lo verdadero, y lo análogo es prácticamente asociado a lo equívoco. Hacia el final del siglo XX, sin embargo, han aparecido casos en que esta posición hace agua (e.g. relacionados con informática) y tímidamente se han comenzado a sugerir planteos basados en la analogía. Pero aún hay mucho camino por recorrer en este sentido, y creo que es un campo interesantísimo para la labor conjunta y acercamiento entre los ambientes filosóficos y científicos.
Estimados amigos:Gracias en primer lugar,a Jorge Luis Ortiz por su intevención,recogiendo mi inquietud.Abre,ciertamente,esa certera interrogante,pues tenemos pendiente esa cuestión:¿se puede conocer a Dios a través de las criaturas o es una exigencia?Claro que Jorge Luis señala,con acierto,también,que el Aquinate reconoce que puede haber otras vías para conocerlo,como lo hace el teólogo,lo que "supone una previa revelación."Pero en lo que hace al conocimiento puramente humano,este solo puede lograrse a través de las criaturas,a través de lo puramente sensible.Conocer la causa a través del efecto. Por consiguiente,parece reafirmarse que lo que refiere Pablo en su carta a los Romanos es un reproche a esa gentilidad que desconoció a Dios.Ellos pudieron llegar a través de las criaturas,pero en cambio,trocaron la verdad de Dios por la mentira,y adoraron a la criatura en lugar del Creador.Por tanto,eso no significaría que se puede llegar solo de esa manera,sino que el refiere que esos gentiles,limitados,pudieron llegar a Dios,pero se quedaron en las criaturas,divinizándolas. Siempre entonces,limitado a esa vía puramente humana,en los gentiles,a quienes va dirigida la advertencia del Apóstol. La propia referencia de Santo Tomás a que se puede llegar por otras vías,como lo hace el teólogo,reafirma entonces que esa de las criaturas no es la única vía para llegar. Gracias.Saludos.